La modernización del core bancario ya no puede esperar en Latinoamérica

El core bancario ha sido el "corazón" silencioso de las instituciones financieras en Latinoamérica durante décadas, sistemas cuya prioridad es la estabilidad por encima de todo. Pero esto, que impulsó instituciones en el pasado, ahora también está siendo un freno para la innovación, la eficiencia y la competitividad en el sector financiero.

La modernización del core bancario ya no es una iniciativa opcional, realmente es una necesidad urgente.

El peso de los sistemas heredados

En muchos bancos latinoamericanos, el core bancario fue implementado hace 20 o incluso 30 años, siendo plataformas monolíticas, altamente personalizadas, difíciles de escalar y costosas de mantener. Cada nuevo producto, canal o integración requiere largos ciclos de desarrollo, pruebas complejas y riesgos operativos significativos.

Esto genera varios problemas críticos, como por ejemplo:

  • Lento lanzamiento de productos, por lo que es difícil competir con fintechs y ?neobancos?.
  • Costos operativos altos por mantenimiento, licencias y dependencia de proveedores.
  • Rigidez tecnológica, por lo que se vuelven complicadas las integraciones con APIs, servicios en la nube o soluciones de IA.
  • Mayores riesgos operativos.

?A menudo, los sistemas heredados ocultan bien sus problemas. Siguen funcionando a diario, aparentemente sin problemas. Pero, como un auto que luce bien por fuera mientras su motor se deteriora, estos sistemas pueden ocultar graves problemas subyacentes hasta que es demasiado tarde?, acotaron sobre los sistemas heredados en un artículo de Forbes.

Ahora los clientes bancarios son más exigentes

Experiencias digitales simples, inmediatas y personalizadas es parte de lo que esperan los consumidores financieros latinoamericanos. Quieren abrir su cuenta bancaria en minutos por medio de su app, recibir créditos rápidamente y resolver problemas sin tener que contactar al banco por múltiples canales.

De hecho, en cifras compartidas por Zendesk, el 72% de los clientes bancarios desea un servicio inmediato y el 62% está de acuerdo en que las experiencias personalizadas son mejores que las experiencias generales.

El problema es que muchas de estas experiencias ?modernas? se construyen como capas externas sobre un core antiguo, lo que crea arquitecturas frágiles, con múltiples parches, donde cualquier cambio en el core puede afectar toda la operación.

?Cuando han tenido que cumplir con nuevos cambios regulatorios o implementar alguna mejora en sus servicios existentes, generalmente se han limitado a actualizar y parchear su sistema, haciendo sacrificios, tomando atajos o recurriendo a soluciones alternativas para cumplir con los plazos de entrega y las limitaciones presupuestarias?, acotaron al respecto en un artículo del portal Fintech Futures.

Sin un core moderno, orientado a APIs y eventos, es prácticamente imposible ofrecer experiencias verdaderamente omnicanal y escalables.

Ojo con la regulación y el cumplimiento: son más complejos cada año

Las regulaciones son cada vez más fragmentadas, cambiantes y estrictas en Latinoamérica. Reportes regulatorios, requerimientos de trazabilidad, prevención de fraude y cumplimiento de normas como open banking exigen sistemas flexibles y con alta capacidad de procesamiento de datos.

Los cores tradicionales no fueron diseñados para este nivel de exigencia. Adaptarlos suele implicar desarrollos costosos y riesgosos, lo que retrasa la capacidad del banco para cumplir nuevas normativas o aprovechar oportunidades regulatorias.

La modernización permite incorporar reglas de negocio más dinámicas, mejores capacidades de auditoría y una mayor transparencia operativa.

Fintechs y neobancos ya juegan con otras reglas

Mientras muchos bancos tradicionales siguen evaluando planes de modernización, las fintechs y neobancos de la región nacen directamente sobre arquitecturas modernas, cloud-native y componibles. No arrastran deuda técnica ni estructuras rígidas.

?Los neobancos son bancos exclusivamente digitales que funcionan principalmente a través de aplicaciones móviles y sitios web. Ofrecen servicios financieros similares a los de los bancos tradicionales, como cuentas de ahorro y corrientes, préstamos, y servicios de pago y transferencias de dinero?, explicó Stripe sobre los neobancos.

Esto les permite lanzar productos rápidamente, iterar con el cliente y operar con costos significativamente más bajos. El resultado es claro: capturan segmentos desatendidos, presionan los márgenes y elevan las expectativas del mercado.

El core bancario tradicional, en este contexto, deja de ser una ventaja competitiva y se convierte en una desventaja estratégica.

Modernizar no es reemplazar de la noche a la mañana

Uno de los mayores mitos en Latinoamérica es que modernizar el core implica un reemplazo total, costoso y de alto riesgo. La realidad es que hoy existen enfoques mucho más progresivos y controlados.

Modelos como:

  • Modernización por dominios
  • Arquitecturas componibles
  • Strangler pattern
  • Migraciones híbridas on-premise y cloud

permiten avanzar de forma incremental, reduciendo riesgos operativos y generando valor desde etapas tempranas. El objetivo no es ?apagar? el core antiguo de un día para otro, sino desacoplar, modernizar capacidades clave y construir una base preparada para el futuro.

Conclusión

La modernización del core bancario no es solo un proyecto tecnológico: es una transformación estratégica. Es la base sobre la cual los bancos latinoamericanos podrán competir, innovar y crecer en la próxima década.

La pregunta ya no es si modernizar, sino cómo y cuándo. Y para muchas instituciones de la región, la respuesta es clara: el momento es ahora.

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